De emprendedores y viajeros

En el crucero de hace dos semanas pude conocer a dos parejas de viajeros que habían decidido tener un año sabático en su vida laboral y dedicarse a recorrer el mundo con una mochila en la espalda. Una pareja ya había llevado a cabo su sueño durante el año pasado y la otra iba a comenzar su aventura en unas semanas.

Durante una cena surgió una interesante conversación donde comentábamos como se analiza desde un punto de vista totalmente opuesto lo que significa un año viajando a la hora de encontrar de nuevo un trabajo según sea una empresa europea/americana o una empresa española.

Lo que en otros países se ve como una persona con iniciativa, con recursos y capaz de sobrevivir en situaciones límite y en países donde nadie habla tu idioma, en nuestro país se observa como un año de vacaciones, que eres un vago y que no se te puede dar ningún tipo de responsabilidad porque es muy probable que abandones el cargo en pocos meses y te vayas de nuevo a vivir la vida.

Lo cierto es que este tipo de contrastes no solo ocurre con los viajeros, sino que también se lleva mucho en el mundo de los emprendedores. En EEUU haber creado tu propia empresa y fracasado en el intento es algo que las empresas valoran en un candidato porque significa que tienes capacidad de decisión, no te asustan los retos, eres trabajador (emprender suele significar trabajar más de 14 horas al día) y sobre todo tienes las tablas de haber tenido que soportar en tus espaldas toda la carga y presión que significa dirigir un negocio.

Sin embargo, en nuestro país eso es un punto negro en tu expediente; algo que tienes que intentar que pase desapercibido porque el entrevistador pensará: si no ha sido capaz de hacer que su empresa sobreviva… ¿cómo lo vamos a contratar para la nuestra?.

¿Cómo es posible que el mismo hecho pueda ser valorado desde dos puntos de vista tan radicalmente opuestos?. Con esto no quiero decir que ser emprendedor te convierta automáticamente en mejor trabajador, pero os aseguro que tampoco te va a hacer peor.


Un comentario

  1.   Lourdes dijo

    Es un tema de cultura. En España valoran más a un trabajador que esté 15 horas ‘calentando la silla’, aunque no haga nada, que a uno que cumpla su horario y ofrezca resultados. Supongo que poco a poco iremos cambiando esta mentalidad.

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